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martes, 19 de marzo de 2019

INNOVANDO EN LA CAPACITACIÓN



INNOVANDO EN LA CAPACITACIÓN

Julio A. Cabrera Rodríguez, profesor de la Universidad Agraria de la Habana, menciona que en las organizaciones, debe considerarse a la capacitación como una inversión a futuro y quienes la imparten, deben de comprender que una de sus mayores preocupaciones, es que se conozca cual es el nivel de impacto en el desempeño individual y organizacional.


La capacitación se define como: "Una actividad planeada y basada en necesidades reales de una empresa u organización y orientada hacia un cambio en los conocimientos,
habilidades y actitudes del colaborador . . . La capacitación es la función educativa de una empresa u organización por la cual se satisfacen necesidades presentes y se prevén necesidades futuras respecto de la preparación y habilidad de los colaboradores." (Alfonso Silíceo Aguilar -  Capacitación y Desarrollo de Personal; 2006).


La capacitación para muchas empresas no es una necesidad que consideren primaria y por lo mismo muchas veces es el servicio que deciden cancelar o reducir recursos dentro de su presupuesto anual. Aunado a esto, los gerentes de Recursos Humanos, Desarrollo Organizacional o cualquier otra área que se encargue del desarrollo y crecimiento de su capital humano, no toman en serio las necesidades que su gente requiere y buscan la capacitación más barata y no la de mejor calidad. Esto se ve reflejado en el cambio nulo de actitud que existe en los trabajadores después de tomar el curso o su resistencia a participar, porque saben que no aprenden lo suficiente y sólo pierden tiempo valioso para desempeñar sus responsabilidades laborales diarias. En otras ocasiones, los responsables antes mencionados, podrían estar comprometidos con su labor, sin embargo se encuentran con la negativa por parte del alta dirección y sus planes para la Formación y Desarrollo del personal se ve truncada.

Con la definición previa, podemos entender que la capacitación es de vital importancia para las empresas y para el mejor aprovechamiento de su capital humano para generar mayores rendimientos, pero muchas veces no se toma con la seriedad debida y los cursos que se imparten interna o externamente, no cumplen con los objetivos y expectativas. 

Por esta razón, en CLAVE decidimos implementar un sistema que nos permita conocer cuáles son los conocimientos previos que tiene el participante sobre el curso a tratar y cuáles son los conocimientos posteriores con los que saldrá. De esta manera, al conocer previamente lo que sabe, podremos dar mayor énfasis en ciertos conceptos y poner en práctica más ejercicios sobre temas que no recordaban o que simplemente no sabían. Ahora bien, al evaluar alparticipante al final, nos permitirá conocer si los tópicos tratados quedaron claros y si no fuera el caso, podríamos dar una retroalimentación precisa y sustancial para no permitir que el participante se quede con dudas. Y es gracias a este sistema electrónico de capacitación, que los resultados que obtenemos de las evaluaciones son inmediatos.

En Formación y Desarrollo CLAVE estamos en constante innovación, con la finalidad de otorgar a nuestros clientes los mejores resultados y una plena satisfacción.
Con CLAVE ¡NO Gastas, Inviertes!


Fernando Durán de la Fuente
CONSULTOR

miércoles, 7 de noviembre de 2018

El Crisol de la Inversión

El Crisol de la Inversión

Las economías no se reinventan, las fórmulas de los siglos han sembrado pauta de reconocimiento, de descubrimiento rector en los cimientos del capitalismo como primera plataforma de expansión del comercio, primicia de sustento y de dominio por igual. La segunda guerra mundial aleccionó en un sentido: la integración. Las épocas actuales ante la presencia de la ultraderecha exaltan la identidad, la etnia, la pureza de raza y otras pertenencias, por llamarlas de alguna manera, para la segregación. El dilema de esta postura y la posible negación de alternativas de recursos derivados del bloque integral, pospone decisiones importantes de grupos de países inmersos en esta transformación de pensamiento y de guía política. Lo apreciamos en las dos Europas, este y oeste, confrontadas en una ideología de participación iniciada años atrás para reivindicar liderazgo conferido en los años ochenta a la Unión Europea y un mercado único. En el occidente de Europa, la ola conservadora mundial se somete a la retórica nacionalista y al uso demagógico del nuevo chivo expiatorio: el inmigrante. Ya no es el comunista la figura perversa que desafiaba al sistema del orden, es cualquier refugiado o asilado, principalmente el musulmán. En el este, las cosas son un tanto diferentes porque el enemigo tradicional, el ruso, ha sido suplantado por un enemigo invisible, que el nacionalismo desbordado hace notar de otras formas: el avasallamiento a los países de occidente, llamados simplemente opresores. Este término revive circunstancias distantes en la historia, que aun siendo moderna, lacera el espíritu libre que instiga el nacionalismo adoptado por la derecha extrema. Es fascismo sin cortapisas. En estos días, ya la ultra derecha gobierna o influye en forma decisiva en Polonia y Hungría. En Austria e Italia, políticas xenófobas dominan la escena. Desde luego, este neofascismo esconde su filiación desacreditada en la historia para invadir espacios ciudadanos en municipios, servicios sociales, y un sinnúmero de representaciones que trascienden al ámbito de verdadera representación una vez reunidas.
El escenario europeo no es fácil de interpretar: si lo vemos con la lógica de los recursos, se vuelve incompatible con la propuesta de legitimar la segregación y posiblemente se convierta en una doble acepción, y por tanto una contradicción. Anti europeo porque rechaza todo reparto de soberanía para alentar la integración intereuropea y dotar a las instituciones de potencial político, pero a la vez pro europeo porque promueve la construcción de una Europa en la que la etnia, la religión, fueran criterios de discriminación entre los ciudadanos y el resto del mundo.
En América, las cosas no distan de la tendencia a la derecha extrema. Las naciones que promueven esta ola de conservadurismo y arraigo de valores en rescate, hacen de la desigualdad una bandera que naturalmente disfraza las evasivas en materia de responsabilidad de política económica no probada. Francia es claro ejemplo de fracaso adelantado. Los Estados Unidos están inmersos en un torbellino de políticas públicas muy peligrosas y de daño irreversible a la economía. Los desafíos del presidente Trump son acompañados con notas discordantes y mensajes confusos que desvían la atención del horizonte inminente: el equilibrio entre los procesos del ahorro y la inversión. Brasil está al borde de un incendio geopolítico mundial. Las primeras manifestaciones del Mercosur están en tierra de indefinición. Se asume, Bolsonaro en el poder, como un aliado intelectual de Trump al desechar las conveniencias del Tratado de París y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Vamos a la economía, a los aspectos cruciales de supervivencia de una idea dotada de frases de pertenencia pero de poca sustancia. El afán de segregación, de centralismo, de autoritarismo y de control de la economía no cubre la expectativa más importante del orden económico mundial: la inversión. Este afán de aislamiento sin rumbo, de desafío de los requisitos derivados de un sistema de cooperación, arrojan al sectarismo irredento de otras épocas en la Europa del este y en los mares del Caribe que predominan como ejemplo de resistencia a un costo por encima del control del establishment, vocablo que denigra la identidad y los valores de una nación con supremacía y destino manifiesto en órdenes que superan lo terreno. Esa es la invocación del día en los líderes que afloran para desafiar la imposición supuesta de bloques y términos de intercambio, como si la producción propia fuera instrumento de superación del espíritu y creara formas de redención inmediata.
El mensaje que supera cualquier sistema presupuestal para alimentar “lo nuestro” mediante fórmulas de un pasado sepulto en los fracasos de las naciones, ahora revive con fervor nacionalista y sitúa a las fórmulas ganadas con denuedo en fórmulas de yugo explotador. La revancha de todo lo que nunca ha sido probado en política económica ahora expone conceptos anacrónicos con engaños desde un poder falsario que impulsa consultas que derrocan en el llamado a la ilegalidad, obras de infraestructura concebidas por las mentes más brillantes y conocedoras del planeta. Ese es nuestro ocaso del espectro de la inversión, ese el crisol que supera nuestra defensa y la arroja al juicio del exterior, demoledor como lo conciben los advenedizos a la nueva concepción de gobernar. Se aleja la confianza, se aleja el capital, se alejan las posibilidades para una nación que ha tomado un lugar preponderante en los principales rubros de la inversión del exterior. El riesgo soberano concebido en nuestra historia, tradición institucional del Estado Mexicano, se opaca con decisiones populares, con mecanismos populares y con visión popular.
Manuel Torres Rivera
CONSULTOR

miércoles, 25 de julio de 2018

BLOQUES COMERCIALES Y ECONOMIA




BLOQUES COMERCIALES Y ECONOMIA





El fin de la segunda guerra mundial anunciaba sin duda la etapa de reconstrucción y el liderazgo de la economía norteamericana. Bretton Woods enmarcaba los acuerdos y fundación de instituciones que subsisten como estandartes del avenimiento de los países que deseaban no solamente paz, establecían lazos inquebrantables de intercambio y cooperación. Las décadas del resurgimiento descansaban en acuerdos sólidos que reforzaban fronteras otrora controvertidas y disputadas. Comercio era el vocablo que relucía en las salas de Washington, para anunciar al mundo la disposición de fondos y voluntad de entendimiento. El comando de los grandes capitales ya tenía residencia. Se cuestionaba poco cuando el derrumbe de los centros europeos añoraba el resguardo de años de opulencia y en muchos casos, dominio.

Esa transferencia de riqueza no se dio con territorio y recursos naturales en abundancia. El inventario de esa naturaleza rica en todos los órdenes hizo su gran dote en un protectorado de gran cuidado, y con una filosofía de acumulación sin límite; la prerrogativa del terreno brindaba oportunidades abandonadas en el viejo mundo de un siglo previo. Los avatares de poblaciones indígenas estaban resueltos, con la premisa única que conoció la fundación de una nación que crecía al amparo del designio divino. Nunca habría conflicto de etnias en esa tierra iluminada por profética ruta. El principio de acumulación se convirtió en dogma, en sino de actuación dentro y fuera de territorio que nunca adquirió mayor denominación que la unión de estados, y en eso quedó la intención de nación, en estados unidos por la voluntad de un puñado que debía enarbolar una misión, la del dominio.

Los años dieron cuenta de intervenciones y juicios en pronunciamiento claro de arbitraje por el simple hecho de tener el control del orden monetario internacional, bandera izada en 1944 en New Jersey, Bretton Woods otra vez, para remarcar el acuerdo del concierto de naciones del llamado mundo libre de entonces. El afán conciliatorio se tradujo en afán intervencionista con las prerrogativas concedidas por la modernidad que detentaba una nación rica y próspera en una libertad que proscribía las formas imperiales y la aristocracia derrotada en el otro lado de la tierra. El estandarte era claro, los motivos no. México fue testigo impertérrito de estos afanes.

La misión continuaba su camino, bajo una doctrina, la del convencimiento por la vía mercantil o la bélica, la que significó el camino más duradero para perpetuar su papel designado en el arbitraje y en la sentencia para conformar un orden universal de acuerdo al pensamiento americano. El convencimiento fue desplazado por las armas y de la guerra se hizo una verdadera economía de sustento interno. En ocasiones fue estimada como necesaria, por analistas e historiadores. También, el estímulo recibido en la industria y en la manufactura se convirtió en materia de estudio. Las intervenciones se justificaban en aras de libertad. El expansionismo no era tema central. La doctrina Monroe cubría el rescate de principios inalterables de libertad, interpretada por la América para América.


Los últimos treinta años han dado cuenta de trece intervenciones armadas, guerras, para abandonar eufemismos, de los Estados Unidos. El costo es de una cifra inimaginable, más de catorce trillones de dólares. Si comparamos el dispendio mencionado con los tratados comerciales, que trataron de llevar en paralelo, como nación líder en materia comercial, no se llegaría a una cuarta parte de ese total. Si añadimos la actual insistencia del gobierno actual en cerrar su economía y tratar a sus socios comerciales de otra época con un desdén sin precedente, entonces podremos situar conceptos de liderazgo o diluido o compartido. No existe acecho como tal en materia de comercio, existe capacitación, pero sobre todo prudencia, la que enseña el tiempo, para anticipar situaciones futuras en las oportunidades creadas por otros. Oriente, China en particular, con esa parsimonia en la que ha adoptado toda situación posible de tiempo milenario, en la medicina, en la astronomía, en la paciencia de la observancia y en la mesura del consumo, define su tiempo comercial, define su terreno en el dominio de prácticas asimiladas en el tiempo de otras naciones que caminaron con premura.

China estuvo atenta a la formación de bloques que se diseñaron para competir, al esfuerzo compartido de fuerzas, al afán de predominio y ventaja, que nunca descansa, al estudio de satisfactores materiales, a la transferencia de tecnología, y finalmente al traspaso de elemental subsistencia, el alimentario, para no descuidar premisas básicas para poder competir. Los años de formación de un régimen igualitario con incorporación parcial a las necesidades de occidente, han redituado en liderazgo indiscutible en reglas comerciales. Los componentes del costo de producción, los agregados de valor, adquieren una dimensión diferente de la occidental. Sus juicios de inversión no demandan retornos contemplados con la mira de superar tasas de mercado existentes. Su disciplina en el enfoque del ahorro es colectiva y no individual. Por tanto, su actuación en mercados, es altamente competitiva.

En estos días vivimos todavía en esa conformación de bloques, de tratados bilaterales y multilaterales. Vivimos en competencia, en sana competencia, hasta la imposición de aranceles recientes, que empujan a medidas que recomponen el daño de nuestra exportación mermada. Los móviles ya no ocultan promesas de campaña de un gobierno populista instalado en la primera potencia mundial, en la recomposición de un partido en el poder a la caza de elecciones y más cotos de poder en noviembre próximo. Así es la reacción de un gobierno, el norteamericano, con miras de confrontación comercial, evocando principios de dominio y situaciones que los llevaron a trece conflictos armados en las últimas tres décadas, que el mundo no olvida, especialmente los que sufrieron invasión en su tierra. Se asoma un escenario de liderazgo compartido con naciones que piensan diferente, pero que no desean la guerra, de ningún orden. México defiende su compás de espera, pero eso es, espera. Las enseñanzas de oriente dictan prudencia.



Manuel Torres Rivera
CONSULTOR