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jueves, 9 de agosto de 2018

EL COSTO DE LA MANUTENCIÓN


EL COSTO DE LA MANUTENCIÓN




Existe clara dicotomía entre asistir personas que ya trabajaron, al menos en su vida productiva, adultos mayores se llaman, y asistir a personas que no producen absolutamente nada, ni en el estudio y tampoco en el trabajo. Una clara disfunción social asoma una clase que acerca la mano a la extensión del poder que en ruta itinerante sembró promesa y que pretende hacer realidad en el voto otorgado. Es claro el arribo comprometido en una realidad que disocia la realidad del país para adoptar la de la conveniencia del cambio. Este fenómeno aísla un mundo minoritario y lo arropa con paternalismo que confunde épocas de nuestra historia moderna. Tal vez el resultado en su interpretación práctica sea el mismo, la captura de sectores de la sociedad pero los fines no lo son: el campo mexicano es el mejor ejemplo. Por décadas se sostuvo una línea que iniciaba con programas de cultivo aprobados por zona, y de la semilla, suministrada por fuente oficial, hasta el crédito de los bancos agrícolas y ejidales, y la comercialización, protegido el esquema en su totalidad por seguro agropecuario, fundaba sus atribuciones en el sostén alimentario del país y metas de autosuficiencia. El esquema descrito mostró imperfecciones y vicios, pero era un intento desde las prerrogativas del poder, de hacer partícipe al sector rural de una aportación al producto de la nación. Podrá surgir la cara del clientelismo y la adhesión como crítica, pero era un esfuerzo de trabajo conjunto. Se trabajaba la herencia del reparto de tierra y se abonaba la mejor opción para ese camino que conocíamos como independencia alimentaria.

De programas de asistencia podemos llenar capítulos enteros y costosos en nuestra historia, podemos suscribir sin temor, cada uno de los episodios en los que los gobiernos han empeñado palabra y denuedo, simulación y partidas etéreas, proyectos y trascendencia irreales, cadenas de dispendio todas y consecuencias repartidas en las sucesiones y las miras que utilizan la óptica del presupuesto renovador de ideas y conceptos que inundan los brios del esfuerzo esperanzador, ciclo que cumple su arraigo con dinero nuevo, para sepultar los propósitos de lo que ya no fue y de los que ya no fueron en su encargo fallido. Nueva cara con dinero nuevo. Así hemos transitado, renovando y haciendo callar voces de protesta con presupuesto de conquista, con presupuesto aplacador y dominante.

Al parecer seguiremos esa ruta, tal vez en paralelo con los programas de asistencia que ya cubren el espectro de la necesidad, espectro que no necesita justificación ante la patente muestra de la carencia y el desamparo. Esa fase la conocemos de tiempo atrás, conocemos la afrenta y conocemos el respeto por disminuirla en años de lucha. Existe la lucha frontal, existe ese denuedo por combatir nuestra pobreza que asoma por debajo de la riqueza en nuestra infraestructura en grandes urbes en la nación entera. Existe como recuerdo de la disparidad del ingreso, como disparidad entre el privilegio y la ausencia no de todo, pero de una parte importante que no permite la convivencia. Esa parte crea un vacío, que aspiramos a llenar día con día.

Tenemos una gran diferencia con esa lucha rutinaria, de plena identificación,  llamémosla exitosa, por sus logros de décadas, que ya premian los organismos internacionales, los que vigilan nuestro esfuerzo. Se acortan las zonas marginadas en la educación, la que atiende el Consejo Nacional de Fomento Educativo, en salud, con programas de cobertura extensa y oportuna, en vivienda, con gran esfuerzo del Infonavit y otras instituciones de impulso carretero y de infraestructura de energía y otras necesidades comunitarias. En una oposición clara, el esquema que ahora tenemos en el horizonte es de plena recompensa al esfuerzo nulo, a la inacción, el premio a la supresión de la voluntad. La suma de beneficiarios, de la que se ignora un cálculo adecuado, para un país que se precia de sus estadísticas, de sus números, sin importar el acierto en la medida de sus carencias, reúne como cifra conspiradora un total aproximado de cinco millones. Tal vez constituya un programa de inicio, porque no sorprendería acumulación inusitada ante la franca dádiva, una vez en marcha. El efecto multiplicador de una política de esta naturaleza no solamente puede ser devastador, puede convertirse en privilegio diferenciado ante la nutriente juvenil que demuestra empeño y esfuerzo meritorio y una expectativa menor en materia de ingreso, dada la consideración de preparación y estudio. El repudio inmediato a los tiempos entre la dádiva pronta y el fruto natural de formación, puede convertirse en un agravante y provocar el abandono del mérito escalonado.


En otro espacio hemos hecho alusión al ahorro por el ahorro mismo, concepto equívoco de política económica; los espacios de ahorro no se descargan de un concepto para acomodarse en otro, sin consecuencias. La gran economía reúne sus planes y sus equilibrios, las grandes partidas presupuestarias no obedecen a situaciones de intención, porque pueden confundirse con ánimos de una sola ocurrencia y descuidar el horizonte del gasto público como responsabilidad ineludible. La ilusión de disminuir salarios, prestaciones, y un sinnúmero de partidas de gasto pueden repercutir en ahorros en el corto plazo, pero pueden ir en demérito de la eficiencia del Estado. Lo que podemos adelantar con lo ya enunciado en la premiación a los que nada hacen, no puede conducir a una ruta de avance del país. La carga que puede convertirse en una carga sin mesura ni contienda, no fija límites en su expansión y en la posible demanda sin control. La lógica entre la pensión a adultos mayores y la manutención a jóvenes sin provecho, pero sin estímulo, haciendo a un lado la conciencia social o la preocupación de destinos que no debe adoptar una nación como propios, discrepan de la mira social de las oportunidades, obligación de todo gobierno. No es semántica, es vicio de origen concebir una política sin rumbo. No debe convertirse una premura de alivio sin sustancia en cadena de dispendio sin frontera.

Manuel Torres Rivera
CONSULTOR

miércoles, 25 de julio de 2018

BLOQUES COMERCIALES Y ECONOMIA




BLOQUES COMERCIALES Y ECONOMIA





El fin de la segunda guerra mundial anunciaba sin duda la etapa de reconstrucción y el liderazgo de la economía norteamericana. Bretton Woods enmarcaba los acuerdos y fundación de instituciones que subsisten como estandartes del avenimiento de los países que deseaban no solamente paz, establecían lazos inquebrantables de intercambio y cooperación. Las décadas del resurgimiento descansaban en acuerdos sólidos que reforzaban fronteras otrora controvertidas y disputadas. Comercio era el vocablo que relucía en las salas de Washington, para anunciar al mundo la disposición de fondos y voluntad de entendimiento. El comando de los grandes capitales ya tenía residencia. Se cuestionaba poco cuando el derrumbe de los centros europeos añoraba el resguardo de años de opulencia y en muchos casos, dominio.

Esa transferencia de riqueza no se dio con territorio y recursos naturales en abundancia. El inventario de esa naturaleza rica en todos los órdenes hizo su gran dote en un protectorado de gran cuidado, y con una filosofía de acumulación sin límite; la prerrogativa del terreno brindaba oportunidades abandonadas en el viejo mundo de un siglo previo. Los avatares de poblaciones indígenas estaban resueltos, con la premisa única que conoció la fundación de una nación que crecía al amparo del designio divino. Nunca habría conflicto de etnias en esa tierra iluminada por profética ruta. El principio de acumulación se convirtió en dogma, en sino de actuación dentro y fuera de territorio que nunca adquirió mayor denominación que la unión de estados, y en eso quedó la intención de nación, en estados unidos por la voluntad de un puñado que debía enarbolar una misión, la del dominio.

Los años dieron cuenta de intervenciones y juicios en pronunciamiento claro de arbitraje por el simple hecho de tener el control del orden monetario internacional, bandera izada en 1944 en New Jersey, Bretton Woods otra vez, para remarcar el acuerdo del concierto de naciones del llamado mundo libre de entonces. El afán conciliatorio se tradujo en afán intervencionista con las prerrogativas concedidas por la modernidad que detentaba una nación rica y próspera en una libertad que proscribía las formas imperiales y la aristocracia derrotada en el otro lado de la tierra. El estandarte era claro, los motivos no. México fue testigo impertérrito de estos afanes.

La misión continuaba su camino, bajo una doctrina, la del convencimiento por la vía mercantil o la bélica, la que significó el camino más duradero para perpetuar su papel designado en el arbitraje y en la sentencia para conformar un orden universal de acuerdo al pensamiento americano. El convencimiento fue desplazado por las armas y de la guerra se hizo una verdadera economía de sustento interno. En ocasiones fue estimada como necesaria, por analistas e historiadores. También, el estímulo recibido en la industria y en la manufactura se convirtió en materia de estudio. Las intervenciones se justificaban en aras de libertad. El expansionismo no era tema central. La doctrina Monroe cubría el rescate de principios inalterables de libertad, interpretada por la América para América.


Los últimos treinta años han dado cuenta de trece intervenciones armadas, guerras, para abandonar eufemismos, de los Estados Unidos. El costo es de una cifra inimaginable, más de catorce trillones de dólares. Si comparamos el dispendio mencionado con los tratados comerciales, que trataron de llevar en paralelo, como nación líder en materia comercial, no se llegaría a una cuarta parte de ese total. Si añadimos la actual insistencia del gobierno actual en cerrar su economía y tratar a sus socios comerciales de otra época con un desdén sin precedente, entonces podremos situar conceptos de liderazgo o diluido o compartido. No existe acecho como tal en materia de comercio, existe capacitación, pero sobre todo prudencia, la que enseña el tiempo, para anticipar situaciones futuras en las oportunidades creadas por otros. Oriente, China en particular, con esa parsimonia en la que ha adoptado toda situación posible de tiempo milenario, en la medicina, en la astronomía, en la paciencia de la observancia y en la mesura del consumo, define su tiempo comercial, define su terreno en el dominio de prácticas asimiladas en el tiempo de otras naciones que caminaron con premura.

China estuvo atenta a la formación de bloques que se diseñaron para competir, al esfuerzo compartido de fuerzas, al afán de predominio y ventaja, que nunca descansa, al estudio de satisfactores materiales, a la transferencia de tecnología, y finalmente al traspaso de elemental subsistencia, el alimentario, para no descuidar premisas básicas para poder competir. Los años de formación de un régimen igualitario con incorporación parcial a las necesidades de occidente, han redituado en liderazgo indiscutible en reglas comerciales. Los componentes del costo de producción, los agregados de valor, adquieren una dimensión diferente de la occidental. Sus juicios de inversión no demandan retornos contemplados con la mira de superar tasas de mercado existentes. Su disciplina en el enfoque del ahorro es colectiva y no individual. Por tanto, su actuación en mercados, es altamente competitiva.

En estos días vivimos todavía en esa conformación de bloques, de tratados bilaterales y multilaterales. Vivimos en competencia, en sana competencia, hasta la imposición de aranceles recientes, que empujan a medidas que recomponen el daño de nuestra exportación mermada. Los móviles ya no ocultan promesas de campaña de un gobierno populista instalado en la primera potencia mundial, en la recomposición de un partido en el poder a la caza de elecciones y más cotos de poder en noviembre próximo. Así es la reacción de un gobierno, el norteamericano, con miras de confrontación comercial, evocando principios de dominio y situaciones que los llevaron a trece conflictos armados en las últimas tres décadas, que el mundo no olvida, especialmente los que sufrieron invasión en su tierra. Se asoma un escenario de liderazgo compartido con naciones que piensan diferente, pero que no desean la guerra, de ningún orden. México defiende su compás de espera, pero eso es, espera. Las enseñanzas de oriente dictan prudencia.



Manuel Torres Rivera
CONSULTOR

jueves, 22 de junio de 2017

SELECCIÓN DE INSTRUCTORES

  

                 Requisitos Primordiales para una Capacitación Exitosa  (Parte VI)





Posiblemente la selección de los instructores sea la decisión más importante. Cuando se selecciona a un instructor de capacitación es importante que conozca muy bien el tema a impartir y tenga la habilidad de comunicarse de manera efectiva. Otras características que debe poseer el facilitador son el conocimiento del grupo, el deseo de impartir el curso o taller y la habilidad de hacerles preguntas e involucrar al grupo de participantes. Los facilitadores deben poseer un gran deseo de satisfacer las necesidades de los participantes.

Cuando se esta planeando un programa de capacitación y se está buscando un facilitador adecuado, es muy probable que el presupuesto sea un problema. Como por ejemplo, cuando una empresa selecciona a propios colaboradores para dar el programa de capacitación, ya que no cuentan con recursos suficientes para contratar a alguien externo. Para esto los mismos colaboradores deben de realizar el contenido de acuerdo a las necesidades preestablecidas. Si el presupuesto lo permite, se puede contratar a instructores externos, esto es si los colaboradores internos no conocen del tema o no cuentan con la experiencia.

El contratar un facilitador externo o empresa requiere de mucho cuidado, ya que muchas veces pasa que se contrata a alguien externo que no cumplió con las expectativas de la organización y los colaboradores internos encargados del programa se quemaron con la empresa.

Por ello cuando se va a realizar una contratación debemos de solicitar referencias de éxito, recomendaciones de preferencia con gente de confianza y observar programas similares que realizan los facilitadores. Un método poco confiable sería el entrevistar al facilitador y basar la decisión de contratarlo en impresiones propias.

Por última sugerencia cuando inviten a alguien externo a realizar el programa de capacitación desde un principio coméntenles lo que esperan del programa y cuando apliquen cuestionarios de reacción del programa asegúrense de que ellos conozcan el puntaje que esperan. Muchas veces solicitan ayuda en preparar la sesión para lograr o superar las expectativas del programa.
Ellos no se sorprenderán con los resultados que obtengan de las hojas de reacción al final del programa y saber si cumplieron o no con las expectativas. 

Enfocados en nuestra filosofía "Se Aprende Haciendo", todos nuestros instructores pasan por una rigurosa certificación, llamada Certificación CLAVE. En ella se evalúan los conocimientos, pasión por el tema y capacidad de transmitir conocimientos de manera clara, concisa y práctica.

Nuestra objetivo es dar el mejor servicio en todo momento y la calidad de nuestro equipo es primordial.

No te pierdas nuestra última parte de Requisitos Primordiales para una Capacitación Exitosa, hablaremos de los Servicios Auxiliares y su rol clave en cada curso.

miércoles, 15 de marzo de 2017

OBJETIVOS DE APRENDIZAJE



Requisitos Primordiales para una Capacitación                                Exitosa - (Parte II)


Después de haber definido las necesidades (conocimientos, habilidades y actitudes) del personal en una organización y tomando en cuenta el orden natural de cómo se debe abordar la capacitación empresarial, lo siguiente es definir los Objetivos de Aprendizaje. Tener claro el objetivo que se persigue de cada curso, taller, seminario, simulador, etc. o de un programa específico que conste de varios módulos. Estos deberán estar ligados a las necesidades. Se trata de solventar las necesidades establecidas.

 De los Objetivos

No olvidemos que la capacitación debe de ser formativa y que coadyuve al desarrollo personal y profesional. Además, debe de incidir de manera productiva en una organización, ya sea, privada o pública. Aquí es en donde la definición de los objetivos es particularmente importante, por lo que precisar las necesidades a satisfacer es, insistimos, de máxima prioridad.
Para definir los objetivos de formación y desarrollo para el personal se requiere de lo siguiente:

1.  Tener claro lo que buscamos de la capacitación; es decir, lo que debemos alcanzar con la formación. Los objetivos deben de ser concretos y escribirlos para no perderlos de vista. Mucha de la capacitación falla por no ser específicos en su alcance.

2.  Como hemos comentado los objetivos por su carácter pueden ser de :
         a. Conocimientos.- Son normalmente para un trabajo en específico. Por ejemplo: El personal de mantenimiento de una planta requieren de una capacitación propia para el desempeño de su labor. Atañe a saber qué hacer. 
            b. Habilidades.- Aquí se alude al saber cómo hacer. Por ejemplo: para que un vendedor mejore su relación con un cliente, se le prepara con técnicas particulares para una negociación exitosa.
             c. Actitudes.- Concierne a la conducta del individuo. Por ejemplo: En ocasiones el personal “olvida” dar un saludo por la mañana. Decir Buenos Días, además de que manifiesta cortesía, ayuda para la comunicación con las personas.

3.  Los objetivos deben ser satisfechos con una programación de cursos, talleres, seminarios, simuladores, etc. de manera ordenada y puntual. Para el logro de un objetivo, en ocasiones se requiere de una o varias sesiones de trabajo de distinta duración. Más aún, podría tratarse de un plan de varios meses.

4. Es conveniente no pretender dar al personal muchas sesiones de capacitación y tratar de cubrir muchas necesidades con sus objetivos. Lo único que se logra es una formación deficiente. Aquí cabe la expresión “dar menos para lograr más”, es decir, tener una Capacitación Efectiva.

Hay que recordar que el objetivo de la formación y desarrollo empresarial es que las personas produzcan más y sean más eficientes; si no es así, la dirección de la organización restringirá el gasto en este rubro.

Recordemos que los objetivos plantean la situación ideal. Debemos de analizar la situación real de la organización y la situación esperada, es ahí donde la capacitación nos permite reducir esta brecha.

Ahora bien, primero debemos de establecer son los Objetivos de Aprendizaje, es decir,  lo que el participante deberá ser capaz de aprender y hacer al finalizar el programa de capacitación. Posterior a ellos, se definen los siguientes objetivos:

Objetivo General -  Los comportamientos más complejos y los contenidos más amplios que se pretenden.

Objetivos Particulares - Estos descomponen el objetivo general en temas, módulos, unidades, niveles, etc.. con la finalidad de hacer más fácil la planeación.

Objetivos Específicos - Se hacen explícitas las acciones observables mediante las cuales podemos verificar si las metas de la capacitación se han alcanzado, es decir, cumplir con el propósito del programa.

Es obligación del área de Recursos Humanos que lo mencionado arriba sea llevado con cuidado y diligencia. Así la dirección de la empresa sentirá un verdadero apoyo de la que es responsable; llevar a la organización a ser productiva con un personal comprometido y bien formado. El área de Recursos Humanos se convierte en aliado de ella.

CLAVE Consultores a través del Desarrollo de Programas de Aprendizaje, lleva a cabo la adecuada y específica planeación que cada empresa tiene para su capacitación, ayudando a desarrollar los Objetivos de Aprendizaje e implementando el programa. 

En nuestro próximo artículo trataremos de la aplicación de la formación, con todo lo que conlleva, como sería por ejemplo, la calendarización de la sesiones, el lugar de impartición de la formación y demás. 

Diego y Fernando Durán de la Fuente

Consultores CLAVE