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jueves, 17 de mayo de 2018

GESTIÓN DEL TIEMPO




LA GESTIÓN DEL TIEMPO



Henry Ford decía - “La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en tratar de afrontarlos.”

La gestión del tiempo te permite administrar el trabajo y actividades personales por hacer, de tal manera que se obtenga la mayor productividad posible. Se le podría llamar que es el reparto adecuado de las distintas tareas a realizar.

Al tener una adecuada gestión del tiempo se aumenta la productividad de las personas, ya que al organizarse realiza sus tareas de forma ordenada lo que le permite empezar con aquellas que tengan mayor nivel de importancia.

La realización de las tareas mediante una apropiada gestión del tiempo desarrolla en las personas que sean más eficientes y de igual forma aumentan el cumplimiento de sus objetivos por lo que son más exitosas.

Para poder tener el tiempo disponible y cumplir con todas las tareas que se requieren, es necesario desarrollar nuevos hábitos y empezar a asignar las tareas por nivel de importancia y urgencia y de igual forma con nuestros objetivos por cumplir en el aspecto laboral y personal.

Determina tus objetivos

Antes de cualquier cosa, debes de fijar los objetivos que quieres lograr. Estos objetivos deben de ser medibles, realistas y alcanzables en los que vas a fijar un tiempo determinado para cumplirlos.

Dentro de tus objetivos debes de incluir tus planes a futuro a corto, mediano y largo plazo y como vas a dividir cada uno de ellos en tareas para que sea más fácil cumplirlos e ir teniendo un avance mesurable y notable.

El desarrollo y cumplimiento de tus objetivos te permitirá tener una satisfacción personal y laboral por el cumplimiento que has tenido. 

Planifica y Agenda

El uso de la agenda te permitirá planear tu día a día de forma más ordenada y podrás empezar a utilizar el tiempo de una mejor forma. Al saber que actividades, citas, tareas, reuniones sociales y hobbies tendrás en la semana, mes, trimestre, etc. será posible definir que actividades puedes incluir antes o después de esas. Y por supuesto, no dejar de atender ninguna de ellas.

Al realizar la planificación de tus actividades debes de clasificarlas de tal forma en que puedas cumplir con ellas. Por lo tanto:

      Planifica
      Organiza
      Prioriza
      Recuerda

Al seguir estos 4 pasos para asignar las tareas dentro de tu agenda, podrás asignarles un tiempo determinado a cada una dependiendo su importancia y urgencia.


miércoles, 1 de noviembre de 2017

LA COMUNICACIÓN ASERTIVA EN LAS ORGANIZACIONES


La Comunicación Asertiva en las Organizaciones
Entendemos a la comunicación, como el proceso de intercambiar información o mensajes (verbal o no verbal) entre dos o más personas. La palabra deriva del latín communicare, que significa: compartir algo, poner en común.
La comunicación es el proceso que une a las personas para compartir sentimientos y conocimientos, y que comprende transacciones entre ellas” (Chiavenato, 2011).
Ahora bien, es importante definir lo que es la asertividad en términos de la comunicación, ya que en ocasiones se puede llegar a definir erróneamente y se piensa que ser asertivo es ser acertado. No podrían estar más desacertados.
Ser asertivo significa que una persona es capaz de comunicarse y expresarse de forma directa, abierta y con seguridad, demostrando confianza en sí mismo y a la vez siendo receptivo a los comentarios e ideas de otros. La Asertividad se sitúa entre la pasividad y la agresividad, en donde el individuo no se deja ser sometido pero tampoco impone su condición, sino que se mantiene firme a sus convicciones e ideales pero con apertura a escuchar la opinión de otros.
 “La comunicación asertiva significa expresar con confianza lo que se piensa, siente y cree, al tiempo que respeta el derecho de otros a tener puntos de vista diferentes” (Hellriegel & Slocum, Jr., 2009).
Esto es precisamente lo que se debe de buscar en las empresas, que todo miembro de la organización sea lo suficientemente capaz de transmitir adecuadamente sus ideas y pensamientos, respetando los ideales de otros. Creando así una sinergia que permita que dos o más personas puedan relacionarse laboralmente, permitiendo que los canales de comunicación sean efectivos y óptimos. Esto se relaciona mucho con el respeto, pero este punto es un tema aparte.
La comunicación es importante en todos los niveles de la organización, pero que teniendo como característica que sea asertiva, hará que la información sea transmitida correctamente y mejor aún, evitando que los involucrados se sientan ofendidos, creando un ambiente de respeto y honestidad.
Te invito a conocer acerca de las soluciones de comunicación organizacional que CLAVE puede ofrecerte. Déjame tus datos aquí y personalmente me pondré en contacto.

Fernando Durán de la Fuente - Consultor CLAVE

jueves, 12 de octubre de 2017

Los Tutores: Opresores o Guías




Los tutores: Opresores o Guías

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Cuando tratamos de describir al ser humano, una de las principales cualidades que enlistamos, es que es un ser inteligente que tiene la capacidad de pensar y razonar. Pero, ¿realmente nos hemos detenido a analizar las implicaciones que esto tiene? Si somos seres que piensan, ¿cómo debemos de vivir la vida para actuar acorde a nuestra naturaleza de seres racionales?

Kant (1994, p. 25), afirma que el hombre es culpable de su propia incapacidad:
La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de inteligencia sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro.

Una incapacidad es aquello de lo que puede sufrir una persona que lo limita a hacer algo, por ejemplo una ceguera. Lo característico de las incapacidades es que nadie las busca o las desea para sí mismo. Sin embargo, la incapacidad a la que se refiere Kant, es culpable ya que todos los hombres por naturaleza tenemos la capacidad de pensar. Somos culpables no porque no podamos servirnos de nuestra inteligencia, más bien no queremos por pereza y cobardía.

Nos da pereza porque es “tan cómodo no estar emancipado” (Kant, 1994, p.25). ¿Por qué esforzarnos?, si hay personas dispuestas a pensar por nosotros y decirnos qué hacer. Hay objetos de los que nos podemos valer para no tenernos que enfrentar a  la “tan fastidiosa tarea” (Kant, 1994, p.26) que es pensar.

Es así como surgen dos grupos de personas, los que si están dispuestos a servirse de su inteligencia, que Kant llama “tutores” y aquellos que no lo hacen, los “pupilos”. “Los tutores, que tan bondadosamente se han arrogado este oficio, cuidan muy bien que la gran mayoría de los hombres […] considere el paso de la emancipación, además de muy difícil, en extremo peligroso” (Kant, 1994, p.26).

El problema reside en que los pupilos por pereza a pensar y por miedo a enfrentarse a los desafíos que este proceso pueda implicar, se convencen a sí mismos de que no pueden y se sienten realmente incapaces de hacerlo. Convirtiendo esa incapacidad casi en una segunda naturaleza (Kant, 1994).

Un ejemplo muy claro de esta situación la vemos reflejada en la película “Dios no está muerto” (2014). En la que el profesor Radisson, maestro titular de una clase de filosofía, está convencido de que Dios no existe. Por lo tanto, no pretende perder tiempo de su clase mostrándoles argumentos a sus alumnos de su tan arraigada creencia. Así que decide que el primer día de clases, todos sus alumnos deben firmar una hoja con la aseveración “Dios está muerto”. Así, la clase podría continuar enfocándose en lo que para él son asuntos más trascendentes e importantes.

Sus alumnos, sin cuestionarse siquiera acerca de la instrucción dada por el maestro, sacaron una hoja y firmaron. Todos excepto Josh Wheaton, un cristiano devoto que se rehúsa a aceptar una declaración que va en contra de lo que él cree y piensa. Josh decide contradecir a su profesor y defender sus creencias. Así, durante el resto de la historia vemos un debate entre el profesor y su alumno donde cada quien presenta una serie de argumentos para defender su postura.

Ahora bien, retomando los conceptos de Kant. El profesor Radisson es el ejemplo perfecto de los tutores que él describe. Una persona ensimismada en sus ideas que muestra a sus pupilos los peligros de emanciparse y pensar por sí mismos, en consecuencia reprobar la materia.

Por otro lado, vemos en los alumnos que firmaron como aquellos pupilos que por pereza y cobardía deciden aceptar, sin siquiera cuestionar aquello que el profesor dice. Mientras, Josh decide afrontar los peligros: la posibilidad de reprobar la materia e incluso poner en riesgo el resto de su carrera, así como la relación con su novia; y superar la pereza para aventurarse en el camino del aprendizaje, para encontrar los argumentos que le ayudarán a demostrar su postura.

Es obvio que esta es una historia ficticia, pero no está tan alejada de la realidad. Esta reflexión nos lleva a preguntarnos: ¿Realmente estamos educando para que la persona piense por sí misma? Los maestros actuales, ¿son como el profesor Radisson o invitan a sus alumnos a hacer uso de su inteligencia? Los alumnos actuales, ¿firmarían sin pensar o serían capaces de defender sus ideas como Josh?

Si bien es cierto, que por naturaleza tenemos que capacidad de pensar, también es cierto que al principio necesitamos ayuda para saber cómo hacer uso de nuestra inteligencia y hacernos conscientes de hasta dónde nos puede llevar esta capacidad. La encargada de hacer esto es la educación, por eso es importante reflexionar acerca de cómo llevamos ésta a cabo. Savater (1997, p.100), afirma que “la educación implica cierta tiranía, es una tiranía de la que sólo pasando por la educación podemos en alguna medida más tarde librarnos".

En un principio sí necesitamos un tutor, pero es obligación de los educadores (entiéndase por educador cualquiera que enseña sin que forzosamente se trate de un maestro de escuela) hacernos conscientes de que tenemos la capacidad de pensar y enseñarnos a hacerlo, para luego dejarnos libres y empezar a pensar por nosotros mismos. Para ello, los tutores tendrán que “haber arrojado de sí el yugo de la tutela” y difundir “[…] el espíritu de una estimación racional del propio valer de cada hombre y de su vocación a pensar por sí mismo” (Kant, 1994, p. 27).

La realidad, es que todos tenemos la posibilidad de salir de esta incapacidad, los peligros son mucho menos graves de lo que imaginamos, basta como dice Kant (1994), con unas cuantas caídas para aprender a caminar solos. Esa es la labor del educador, ayudar a sus educandos a superar los obstáculos para que desarrollen la capacidad de pensar. Entender que el primer obstáculo puede ser él mismo, saber que no debe interferir en el proceso de pensamiento de sus alumnos, sino que debe ser un guía. Tener cuidado de no presentar los peligros más graves de lo que son. Crear un ambiente donde haya libertad para expresar lo que se piensa, donde se pueda experimentar, donde los errores son oportunidades para aprender y no motivo de críticas. Motivar para que la pereza no sea un obstáculo, mostrar los beneficios de hacer uso de la inteligencia y que aunque el camino pueda parecer largo, lleva a un mejor estado. Aquel que logre esto, no será uno de los tutores opresores, sino la persona que lleve a sus pupilos a la libertad de vivir acorde a su propia naturaleza.

Referencias:

Cronk, H. (Dirección). (2014). Dios no está muerto [Película]. Estados Unidos .
Kant, E. (1994). Filosofía de la Historia. México: Fondo de Cultura Económica.

Saveter, F. (1997). El valor de Educar. México: Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América.

Escrito por:
Macarena de Mateo Gorráez
Fernando Durán de la Fuente (Consultor CLAVE)