Buscar

miércoles, 25 de julio de 2018

BLOQUES COMERCIALES Y ECONOMIA




BLOQUES COMERCIALES Y ECONOMIA





El fin de la segunda guerra mundial anunciaba sin duda la etapa de reconstrucción y el liderazgo de la economía norteamericana. Bretton Woods enmarcaba los acuerdos y fundación de instituciones que subsisten como estandartes del avenimiento de los países que deseaban no solamente paz, establecían lazos inquebrantables de intercambio y cooperación. Las décadas del resurgimiento descansaban en acuerdos sólidos que reforzaban fronteras otrora controvertidas y disputadas. Comercio era el vocablo que relucía en las salas de Washington, para anunciar al mundo la disposición de fondos y voluntad de entendimiento. El comando de los grandes capitales ya tenía residencia. Se cuestionaba poco cuando el derrumbe de los centros europeos añoraba el resguardo de años de opulencia y en muchos casos, dominio.

Esa transferencia de riqueza no se dio con territorio y recursos naturales en abundancia. El inventario de esa naturaleza rica en todos los órdenes hizo su gran dote en un protectorado de gran cuidado, y con una filosofía de acumulación sin límite; la prerrogativa del terreno brindaba oportunidades abandonadas en el viejo mundo de un siglo previo. Los avatares de poblaciones indígenas estaban resueltos, con la premisa única que conoció la fundación de una nación que crecía al amparo del designio divino. Nunca habría conflicto de etnias en esa tierra iluminada por profética ruta. El principio de acumulación se convirtió en dogma, en sino de actuación dentro y fuera de territorio que nunca adquirió mayor denominación que la unión de estados, y en eso quedó la intención de nación, en estados unidos por la voluntad de un puñado que debía enarbolar una misión, la del dominio.

Los años dieron cuenta de intervenciones y juicios en pronunciamiento claro de arbitraje por el simple hecho de tener el control del orden monetario internacional, bandera izada en 1944 en New Jersey, Bretton Woods otra vez, para remarcar el acuerdo del concierto de naciones del llamado mundo libre de entonces. El afán conciliatorio se tradujo en afán intervencionista con las prerrogativas concedidas por la modernidad que detentaba una nación rica y próspera en una libertad que proscribía las formas imperiales y la aristocracia derrotada en el otro lado de la tierra. El estandarte era claro, los motivos no. México fue testigo impertérrito de estos afanes.

La misión continuaba su camino, bajo una doctrina, la del convencimiento por la vía mercantil o la bélica, la que significó el camino más duradero para perpetuar su papel designado en el arbitraje y en la sentencia para conformar un orden universal de acuerdo al pensamiento americano. El convencimiento fue desplazado por las armas y de la guerra se hizo una verdadera economía de sustento interno. En ocasiones fue estimada como necesaria, por analistas e historiadores. También, el estímulo recibido en la industria y en la manufactura se convirtió en materia de estudio. Las intervenciones se justificaban en aras de libertad. El expansionismo no era tema central. La doctrina Monroe cubría el rescate de principios inalterables de libertad, interpretada por la América para América.


Los últimos treinta años han dado cuenta de trece intervenciones armadas, guerras, para abandonar eufemismos, de los Estados Unidos. El costo es de una cifra inimaginable, más de catorce trillones de dólares. Si comparamos el dispendio mencionado con los tratados comerciales, que trataron de llevar en paralelo, como nación líder en materia comercial, no se llegaría a una cuarta parte de ese total. Si añadimos la actual insistencia del gobierno actual en cerrar su economía y tratar a sus socios comerciales de otra época con un desdén sin precedente, entonces podremos situar conceptos de liderazgo o diluido o compartido. No existe acecho como tal en materia de comercio, existe capacitación, pero sobre todo prudencia, la que enseña el tiempo, para anticipar situaciones futuras en las oportunidades creadas por otros. Oriente, China en particular, con esa parsimonia en la que ha adoptado toda situación posible de tiempo milenario, en la medicina, en la astronomía, en la paciencia de la observancia y en la mesura del consumo, define su tiempo comercial, define su terreno en el dominio de prácticas asimiladas en el tiempo de otras naciones que caminaron con premura.

China estuvo atenta a la formación de bloques que se diseñaron para competir, al esfuerzo compartido de fuerzas, al afán de predominio y ventaja, que nunca descansa, al estudio de satisfactores materiales, a la transferencia de tecnología, y finalmente al traspaso de elemental subsistencia, el alimentario, para no descuidar premisas básicas para poder competir. Los años de formación de un régimen igualitario con incorporación parcial a las necesidades de occidente, han redituado en liderazgo indiscutible en reglas comerciales. Los componentes del costo de producción, los agregados de valor, adquieren una dimensión diferente de la occidental. Sus juicios de inversión no demandan retornos contemplados con la mira de superar tasas de mercado existentes. Su disciplina en el enfoque del ahorro es colectiva y no individual. Por tanto, su actuación en mercados, es altamente competitiva.

En estos días vivimos todavía en esa conformación de bloques, de tratados bilaterales y multilaterales. Vivimos en competencia, en sana competencia, hasta la imposición de aranceles recientes, que empujan a medidas que recomponen el daño de nuestra exportación mermada. Los móviles ya no ocultan promesas de campaña de un gobierno populista instalado en la primera potencia mundial, en la recomposición de un partido en el poder a la caza de elecciones y más cotos de poder en noviembre próximo. Así es la reacción de un gobierno, el norteamericano, con miras de confrontación comercial, evocando principios de dominio y situaciones que los llevaron a trece conflictos armados en las últimas tres décadas, que el mundo no olvida, especialmente los que sufrieron invasión en su tierra. Se asoma un escenario de liderazgo compartido con naciones que piensan diferente, pero que no desean la guerra, de ningún orden. México defiende su compás de espera, pero eso es, espera. Las enseñanzas de oriente dictan prudencia.



Manuel Torres Rivera
CONSULTOR

martes, 19 de junio de 2018

LA RAZÓN DE LA EMPRESA

La Razón de la Empresa



Las últimas semanas han despertado inquietudes en el ámbito empresarial, tal vez impulsadas desde el entorno político, y más allá de este entorno, inundado de expresiones, conjeturas, representatividad social, adecuaciones de comportamiento y guía de opinión, alerta en la verdadera conformación de la empresa como agente económico ignorado en su verdadero entorno y juzgado desde una óptica equivocada: la del dominio, terreno efímero en su concepción de las prerrogativas del poder y la influencia. Nada más alejado de la realidad. Es finalmente el dinero, la circunstancia que arroja el primer juicio equivocado y dirigido al sector responsable de crearlo para la supervivencia atada al crecimiento y sustento de su actividad. El repaso del fin último de la empresa que cifra la maximización de utilidades como recurso primordial, sería como atar toda actividad económica a una competencia desprovista del espectro de la satisfacción y de la protección del orden de consumo, en respeto irrestricto de una legalidad.
La misión de la empresa es múltiple, abarca y nutre amplias fases y necesidades para elevar la expectativa de salud, de bienestar, de mejora y calidad de vida; adapta sus principios y filosofía de existencia a valores que dignifican la convivencia y la oferta, ámbito sin prerrogativas y sin dominio. Es ahí en donde radica su valía, es en ese terreno donde prueba su habilidad para subsistir. Se llama competencia. Para el juicio ligero, desde una tribuna en donde la dádiva es sinónimo de tutela de cotos de poder, se convierte en otro síntoma: prepotencia. . Para los críticos, los receptores de esas dádivas, justas o no, la mesura del capital no tiene paralelo cuando la mano extendida en la creación de una agrupación equiparable a una participación de una minoría que extiende lazos sin dogma ni doctrina, recibe cantidades nunca equiparables al esfuerzo de mercado de una empresa. Esa discrepancia en el esfuerzo y en la ingeniosa concepción de adhesiones, crea un abismo de interpretación de la vida económica de una nación.
Lo anterior tiene nombre, se llama partido político y en la acepción a la que se dirigen estas líneas, movimiento, como anticipación y reto del orden pactado de nuestra historia moderna. Reúne prerrogativas más allá de las concesiones de una ley que llama a la participación democrática; llama al dispendio y a la discreción en el uso de recursos de todos, los públicos. La simple voluntad de unión relativa enfrenta el riesgo del capital de una empresa, desafíos que caminan en rumbos distintos: en la primera, el recurso, abundante, no requiere de rendición de cuentas; en lo segundo, el estricto apego a la ley tiene un rigor inquebrantable, amén de una vigilancia indubitable.
En los dos caminos existen agrupaciones institucionales que permiten la expresión, foros que conjugan no solamente ideas, convivencia; en ellos se alude a la discrepancia de metas de país que no han diferido en una o dos generaciones. Se percibe ambiente ajeno a la ruta de una nación que ha seguido una senda de armonía con el resto del mundo. Vienen espectros de naciones en derrota, en decadencia; afloran las alusiones a modelos cimentados en la voz popular que confunde pueblo con población, antónimos que desecha la historia, en ese denuedo que ilumina entendimiento antes que imposición. Aflora el autoritarismo, el populismo como fórmula de expresión del miedo a la libertad, libertad capturada en un sentimiento impuesto desde la fatuidad de la negación del orden, del camino recorrido, no para corregirlo, para negarlo de origen. Viene el encuentro: dos perspectivas antagónicas, una reúne las defensas del orden, de las costumbres, de las aspiraciones; la otra apuesta a la marginación, al dictado, para emular rincones de una tierra sin presente, para repetir carencias y privaciones de modelos retrógradas y en franca obsolescencia.
Surge la voz firme del empresariado, firme en sus convicciones y en sus logros, en sus afanes libertarios, como son sus mercados y sus metas, sus planes y sus ambiciones, ambiciones que nutren vida armónica e institucional, de crecimiento, y aportando satisfactores que todos desean, que todos anhelan para los suyos, para la comunión del alimento y el desarrollo.
Surge la reflexión del momento, de la modernidad innegable, del sueño que acompasa la vida de los que vienen, surge la empresa de todos, la vida misma reflejada en la mira de los que apuestan por todos, en su riesgo y en su misión de capturar futuro sin horizontes…esa es razón suficiente para justificar la voz de la empresa, para defender sus fronteras, para respetar su trayectoria en esta nación que camina del lado de la historia y que es contestataria de una fuerza de reciente creación, de una fuerza que atrae conceptos probados y fallidos de naciones en decadencia, proyectos totalitarios que amparan visión mesiánica y simplista de los telares de un mundo complejo y a la vez ordenado en el intercambio de su esencia y afanes comunes. La imaginaria de un puñado de naciones en descomposición altera y deslumbra el sentido de lo nuestro, desafía el orden de la expresión de la libertad de crear y proveer, de edificar y competir, de crecer y permanecer. No debe ampararse. Esa empresa que no es empresa, es movimiento sin significado, sin lógica y sin credo. Esa no debe ser nuestra.

Manuel Torres Rivera
CONSULTOR

jueves, 17 de mayo de 2018

GESTIÓN DEL TIEMPO




LA GESTIÓN DEL TIEMPO



Henry Ford decía - “La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en tratar de afrontarlos.”

La gestión del tiempo te permite administrar el trabajo y actividades personales por hacer, de tal manera que se obtenga la mayor productividad posible. Se le podría llamar que es el reparto adecuado de las distintas tareas a realizar.

Al tener una adecuada gestión del tiempo se aumenta la productividad de las personas, ya que al organizarse realiza sus tareas de forma ordenada lo que le permite empezar con aquellas que tengan mayor nivel de importancia.

La realización de las tareas mediante una apropiada gestión del tiempo desarrolla en las personas que sean más eficientes y de igual forma aumentan el cumplimiento de sus objetivos por lo que son más exitosas.

Para poder tener el tiempo disponible y cumplir con todas las tareas que se requieren, es necesario desarrollar nuevos hábitos y empezar a asignar las tareas por nivel de importancia y urgencia y de igual forma con nuestros objetivos por cumplir en el aspecto laboral y personal.

Determina tus objetivos

Antes de cualquier cosa, debes de fijar los objetivos que quieres lograr. Estos objetivos deben de ser medibles, realistas y alcanzables en los que vas a fijar un tiempo determinado para cumplirlos.

Dentro de tus objetivos debes de incluir tus planes a futuro a corto, mediano y largo plazo y como vas a dividir cada uno de ellos en tareas para que sea más fácil cumplirlos e ir teniendo un avance mesurable y notable.

El desarrollo y cumplimiento de tus objetivos te permitirá tener una satisfacción personal y laboral por el cumplimiento que has tenido. 

Planifica y Agenda

El uso de la agenda te permitirá planear tu día a día de forma más ordenada y podrás empezar a utilizar el tiempo de una mejor forma. Al saber que actividades, citas, tareas, reuniones sociales y hobbies tendrás en la semana, mes, trimestre, etc. será posible definir que actividades puedes incluir antes o después de esas. Y por supuesto, no dejar de atender ninguna de ellas.

Al realizar la planificación de tus actividades debes de clasificarlas de tal forma en que puedas cumplir con ellas. Por lo tanto:

      Planifica
      Organiza
      Prioriza
      Recuerda

Al seguir estos 4 pasos para asignar las tareas dentro de tu agenda, podrás asignarles un tiempo determinado a cada una dependiendo su importancia y urgencia.


miércoles, 1 de noviembre de 2017

LA COMUNICACIÓN ASERTIVA EN LAS ORGANIZACIONES


La Comunicación Asertiva en las Organizaciones
Entendemos a la comunicación, como el proceso de intercambiar información o mensajes (verbal o no verbal) entre dos o más personas. La palabra deriva del latín communicare, que significa: compartir algo, poner en común.
La comunicación es el proceso que une a las personas para compartir sentimientos y conocimientos, y que comprende transacciones entre ellas” (Chiavenato, 2011).
Ahora bien, es importante definir lo que es la asertividad en términos de la comunicación, ya que en ocasiones se puede llegar a definir erróneamente y se piensa que ser asertivo es ser acertado. No podrían estar más desacertados.
Ser asertivo significa que una persona es capaz de comunicarse y expresarse de forma directa, abierta y con seguridad, demostrando confianza en sí mismo y a la vez siendo receptivo a los comentarios e ideas de otros. La Asertividad se sitúa entre la pasividad y la agresividad, en donde el individuo no se deja ser sometido pero tampoco impone su condición, sino que se mantiene firme a sus convicciones e ideales pero con apertura a escuchar la opinión de otros.
 “La comunicación asertiva significa expresar con confianza lo que se piensa, siente y cree, al tiempo que respeta el derecho de otros a tener puntos de vista diferentes” (Hellriegel & Slocum, Jr., 2009).
Esto es precisamente lo que se debe de buscar en las empresas, que todo miembro de la organización sea lo suficientemente capaz de transmitir adecuadamente sus ideas y pensamientos, respetando los ideales de otros. Creando así una sinergia que permita que dos o más personas puedan relacionarse laboralmente, permitiendo que los canales de comunicación sean efectivos y óptimos. Esto se relaciona mucho con el respeto, pero este punto es un tema aparte.
La comunicación es importante en todos los niveles de la organización, pero que teniendo como característica que sea asertiva, hará que la información sea transmitida correctamente y mejor aún, evitando que los involucrados se sientan ofendidos, creando un ambiente de respeto y honestidad.
Te invito a conocer acerca de las soluciones de comunicación organizacional que CLAVE puede ofrecerte. Déjame tus datos aquí y personalmente me pondré en contacto.

Fernando Durán de la Fuente - Consultor CLAVE